Àgora Arquitectura ha sido reconocido con el APE Grupo Architecture Awards por Casa sobre un zócalo de ladrillo, una vivienda en Sant Vicenç dels Horts que convierte la limitación en herramienta de proyecto. Una obra que resume una manera de entender la arquitectura desde la contención, el contexto y la materia.
Àgora: una arquitectura nacida de la austeridad
Joan Casals y José Luis Cisneros crearon Àgora Arquitectura en 2014. Escogieron como nombre el de aquel espacio público para el encuentro y diálogo en las antiguas polei griegas, con el que reflejar la sustancia de sus orígenes como dupla creativa. Cafés, bares, plazas o la sala de estar de sus respectivas casas fueron los escenarios en los que ambos se encontraban para conversar sobre los pequeños proyectos en los que, cada uno de manera particular, trabajaba, aportando al otro una mirada y opinión totalmente franca. Allí donde quedaban debatían, dibujaban… “El lugar en donde nuestro estudio existía era la calle” y ágora fue el nombre que asignaron a ese espacio laboral conjunto sin localización física específica, previo a su instalación en el pequeño local en Barcelona desde el que hoy operan.

Estas circunstancias de inicio, sumadas al efecto que la crisis económica de 2008 provocó sobre los profesionales más jóvenes, han contribuido a moldear su filosofía de trabajo y su concepción de la arquitectura. Los encargos de mínima escala y magros presupuestos que eran la única posibilidad laboral en ese periodo les enseñaron a sacar buen provecho de las limitaciones y la austeridad. Perseguir lo esencial e ignorar todo lo accesorio se convertiría en una regla interiorizada, una propia forma de hacer, que se apoya también en una firme voluntad de aprender del enclave y responder a este. Sea en ejercicios de rehabilitación o nueva planta, Àgora reinterpreta condiciones existentes, a menudo cotidianas y que parecen no ofrecer otras alternativas, y las convierte en el motor del proyecto. Fruto de ello surgen obras que dan una respuesta afinada, donde lo erigido y su contexto se equilibran y brindan un valor más allá del objeto edificado.


La potencia expresiva de la cerámica de APE Grupo
Su Casa sobre un zócalo de ladrillo es una síntesis de esta actitud. Ubicada en Sant Vicenç dels Horts —un municipio a pocos kilómetros de Barcelona—, la limitación se encontraba en dos construcciones previas en desuso: una pequeña en ruinas y una antigua caseta de herramientas. Ambas han servido como punto de partida para Àgora para entablar un diálogo con los modos de habitar tradicionales de la zona. La topografía del terreno, marcada por dos niveles, ha sido también un punto definitorio para la propuesta planteada.

El zócalo de ladrillo protagonista —que configura la base del conjunto— permite no solo resolver la topografía, sino que se extiende además envolviendo el perímetro de la parcela constituyendo la superficie habitable. Sobre esta base sólida y afín a la tierra, se sitúa una estructura ligera prefabricada de madera laminada. De esa manera, se genera un equilibrio entre lo macizo y lo ligero, entre las purezas del componente artesanal y el industrial, que se traslada también a los ambientes internos.


Valorando ese tratamiento sensible, que enfatiza las cualidades puras del material, la propuesta ha sido reconocida por los APE Grupo Architecture Awards por su uso de la cerámica. En este caso concreto, la cerámica trasciende la función decorativa para volverse un elemento mediador entre la luz natural y el espacio, especialmente en los ámbitos más íntimos de la vivienda. Puede apreciarse, por ejemplo, en cómo la aplicación de cerámicas azules en el baño crea un efecto visual de integración con los rayos de sol y el color del cielo que penetran a través de una gran apertura cenital, estableciendo así un vínculo entre interior y exterior, que refuerza esa relación de la casa con el paisaje externo que la envuelve.


Este galardón, concedido por esta empresa española dedicada a la producción de pavimentos y revestimientos cerámicos, ha subrayado la capacidad de esta intervención por trascender su escala doméstica y plantear una reflexión más amplia sobre la disciplina arquitectónica. Con ello, Àgora demuestra desde su práctica que es posible construir desde la sensibilidad, la precisión y el respeto por lo existente, originando ambientes que atienden las necesidades funcionales y también tejen sutiles pero fuertes conexiones físicas y sensoriales entre individuos y lugar. Lo hacen desde esa lógica de austeridad y la concentración en la autenticidad, que ha aprendido a ser capaz de integrar función, bienestar y belleza.

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