El recorrido del artesano, arquitecto y diseñador lisboeta Vasco Fragoso Mendes se ha caracterizado por la experimentación y el crecimiento continuo. Desde mesas, sillas e incluso iluminación, sus piezas se hallan entre el sosiego del bosque y el arte de lo inesperado; un imaginario repleto de contrastes que está presente en toda Europa y Estados Unidos.
Diseño portugués: madera, mesura y lo inesperado
Si sentimos comunión y sosiego en presencia de los árboles, tal vez las creaciones concebidas en su nombre podrían devenir igualmente con esa lentitud silvestre. Así es la labor de Vasco Fragoso Mendes (Lisboa, 1993), quien parece conservar el aliento del bosque. Ante la irregularidad de la materia prima, el portugués traza con calma una silueta nítida en sus diseños. Igual que un takumi en su taller bajo la mirada silente de los kodamas, su mesura empedernida procede del empleo de técnicas propias de la ebanistería japonesa. Un legado lleno de serenidad donde la madera se enlaza sin clavos ni tornillos, a favor de su naturaleza.

Pero tras esa imagen discreta, se gesta el arte de lo inesperado. Un lenguaje dual que se ha asentado en su portfolio creativo —mobiliario de autor, decoración e instalaciones— donde se presiente el atisbo naciente que aquello que se ausenta; como el abismo que entreabre el tablero de una mesa de comedor de cantos vivos en roble francés —Void Dining Table, BV Collection—. Sus objetos se pronuncian con detalles sutiles que provocan sobresalto. Y es ese pulso lento repleto de sorpresas el que ha exportado a eventos de relevancia como la Paris Design Week, la Lisbon Design Week y Edit Napoli.

Vasco Fragoso Mendes y las coincidencias antitéticas
Este diseñador talla, raspa, pule y resalta las tensiones de la madera, explorando cada matiz de contraste. Es susceptible a los lugares de encuentro más insólitos hasta el punto de retar la flexibilidad de un tablero atravesado con una viga lineal, desenterrando un balance entre la ligereza lumínica y la rigidez del cuerpo —Fold Hanging Lamp—; en una pirámide de oiko carbonizada, desentraña el contrapunto lumínico del génesis de la contaminación —Origin Coffee Table—; resuelve un asiento totalmente estable en una figura de intersecciones, marcas y salientes geométricos que parece hallarse en suspensión —The Bacon Bench—. Y amalgama los restos de sus proyectos en una serie que luce una trama colorida y singular Helena Collection.


Al trabajar con otros materiales como el corcho, Fragoso experimenta sin temor de dejar la rugosidad de la corteza a la vista, combinando líneas geométricas con un carácter decididamente orgánico —Corcho Lounge Chair—. Un equilibrio de sensaciones físicas al que también recurre en su WH Dining Table, con un sobre fluido que difiere de la base sólida y proporcional.

Como consecuencia natural de su singularidad creativa y su actitud resiliente y ambiciosa —propia de un espíritu deportivo forjado a lo largo de 12 años en representación de Portugal en Rugby Internacional—, su estudio ha ido creciendo de manera sostenida y consistente, consolidando su presencia en el mercado portugués. La perspectiva tan boscosa como depurada con la que talla sus referencias multiculturales le ha conducido al alcance internacional, demostrando que la materia arbórea sigue siendo un territorio universal, con mucho por imaginar.

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