Este proyecto de Adela Cabre & Son surge del deseo de los propietarios de transformar su vivienda en un espacio de bienestar, concebido como un refugio doméstico donde la elegancia sobria y la funcionalidad conviven de manera equilibrada. Desde el inicio, el planteamiento se centró en mejorar la calidad de vida de la familia, apostando por soluciones honestas, duraderas y alejadas de cualquier gesto superfluo o excesivamente decorativo.
Elegancia contenida y sensibilidad espacial.

La intervención se abordó desde una mirada sensible y coherente, entendiendo la vivienda como un conjunto armónico. Más allá de una simple redistribución, el proyecto buscaba dotar a los espacios de una lógica interna clara, donde la circulación fuese fluida y la percepción visual transmitiera calma. La selección de materiales nobles, acabados cuidados y mobiliario de líneas depuradas responde a una voluntad de contención estética, en la que cada elemento cumple una función precisa.

El lenguaje formal del proyecto se apoya en una paleta cromática serena y atemporal, acompañada de texturas sutiles que aportan profundidad sin generar ruido visual. La elección de pocos elementos, cuidadosamente seleccionados, permite que el espacio respire y que los detalles constructivos adquieran protagonismo. La arquitectura interior se expresa a través de proporciones equilibradas y una atención minuciosa al encuentro entre materiales.

Uno de los recursos más significativos del proyecto es el uso del vidrio como elemento espacial y decorativo. Se incorporaron divisorias de vidrio tintado en tonos bronce que delimitan ambientes sin renunciar a la luz ni a la sensación de amplitud. Estas piezas, enmarcadas en perfilería metálica del mismo acabado, se integran con naturalidad en el conjunto y aportan un matiz cálido y sofisticado.

En uno de los separadores, el vidrio incorpora una malla metálica en su interior, un gesto sutil que introduce riqueza visual y evidencia el cuidado por el detalle. Este elemento se descubre de forma gradual, invitando a una experiencia más cercana y poniendo en valor el trabajo artesanal y la calidad de los materiales empleados.

El salón se concibe como un espacio de descanso y contemplación. El mobiliario, de escala baja y líneas puras, refuerza esta atmósfera de serenidad. Destaca una bancada de piedra que establece un diálogo directo entre el interior y el exterior: en el ámbito exterior funciona como asiento, mientras que en el interior se convierte en base para el mobiliario, creando una continuidad visual y material entre ambos espacios.

Esta transición fluida entre interior y exterior refuerza la sensación de unidad y equilibrio que define toda la vivienda. La piedra, utilizada como elemento estructurador, aporta solidez y atemporalidad, al tiempo que subraya el carácter sobrio del proyecto.

El resultado final es una vivienda que se define por la contención, la coherencia y la sensibilidad espacial. Adela Cabré & Son, en colaboración con BCA Arquitectura, han logrado materializar un hogar elegante y funcional, donde la sofisticación se expresa de forma discreta y la belleza reside en lo esencial, lo bien pensado y lo cuidadosamente ejecutado.
- Estudio
- Adela Cabre & Son



