Con motivo de su participación en las jornadas Encuentro BID de Enseñanza y Diseño, tuvimos la ocasión de charlar con Raf de Keninck, director académico de la Design Academy Eindhoven sobre nuevos retos educativos, la función del diseño en siglo XXI o la transición de lo material a lo abstracto en la disciplina.
Liderar desde la escucha
ROOM Diseño. – Cada uno de los directores de la Design Academy Eindhoven ha marcado una etapa muy significativa dentro de la trayectoria de la escuela. ¿Cómo entiende su rol dentro de esta tradición?
Raf de Keninck. – Cuando me incorporé en 2019, Joseph Grima era el director creativo. En Design Academy Eindhoven siempre hemos trabajado con una estructura de dirección compartida, una especie de consejo de dos cabezas, ya que la colaboración es el punto de partida. Decidimos juntos casi todos los temas, aunque cada uno tuviese sus propias áreas; para mí fue muy significativo que una escuela de este nivel eligiese a alguien que venía de la música y la dirección orquestal. Eso ya dice mucho sobre el punto en el que estaba la institución, pues no se trataba de continuar una línea concreta, sino de entender qué se necesitaba en ese momento histórico. Joseph llevaba ya ocho años, lo que aportó mucha estabilidad. Yo entré primero escuchando: los tres primeros meses no tuve reuniones, solo asistía a clases, me sentaba con los estudiantes, intentaba entender qué estaba pasando aquí. Eso era fundamental para situarme dentro de esa continuidad.

ROOM Diseño. – Viniendo de una carrera en la música y la dirección orquestal, ¿qué preguntas centrales guiaron su decisión para aceptar este puesto?
Raf de Keninck. – La pregunta principal fue “¿por qué una escuela de diseño quiere que un músico la dirija?”. Me hizo pensar mucho e incluso pedí un mes para reflexionar antes de aceptar. La otra cuestión tenía que ver con la estructura. Siempre he creído que cuando quieres cambiar algo de verdad, lo primero que debes tener es un marco sólido y una buena estructura. Vi que había un contenido extraordinario, personas increíbles, pero que faltaba una especie de receta común. También me guiaba una duda muy clara: “¿cómo podemos preparar a los estudiantes para lo que son ahora y para lo que todavía no saben que serán?”
ROOM Diseño. – ¿Qué significa para usted ejercer liderazgo intelectual y educativo en una escuela de diseño con visibilidad global?
Raf de Keninck. – Para mí, el liderazgo intelectual no consiste en imponer una visión personal del diseño. Consiste más bien en crear las condiciones para que otros puedan pensar, investigar y desarrollarse. Es una forma de liderazgo que tiene mucho que ver con escuchar, con conectar personas, con construir estructuras que permitan que el conocimiento circule. Especialmente en una escuela pequeña como la DAE, con unos 800 estudiantes, que es muy sensible y también frágil financieramente.

La energía creativa sinfónica de la DAE
ROOM Diseño. – ¿Qué elementos del legado de la DAE resuenan más con su propio enfoque intelectual y creativo?
Raf de Keninck. – Era consciente de la posición de la DAE y de su relevancia internacional, pero no tenía una idea cerrada de lo que el diseño debía ser. Y quizá eso también fue positivo. Había —y hay— un nivel increíblemente alto, mucha pasión, gente muy comprometida. Eso me recordó al mundo de la música y al de la educación artística en general. Lo que más resonaba conmigo era esa enorme energía creativa. Siempre digo que dirigir la DAE es como guiar una escuela llena de compositores. Hay una imaginación constante y una pulsión por crear. Pero también vi que había muchas personas trabajando en paralelo, no siempre conectadas entre sí. Considero que el legado más fuerte era ese potencial enorme, esa calidad reconocida mundialmente y, al mismo tiempo, la necesidad de articularlo mejor, de darle una estrategia que permitiera que todo eso dialogara.


ROOM Diseño. – ¿Dónde percibe una mayor necesidad de redefinición o renovación dentro de la institución?
Raf de Keninck. – La mayor necesidad estaba en el modelo educativo. Durante muchos años la escuela funcionó con departamentos muy definidos y pilares muy claros. Una vez que entrabas en uno de esos departamentos, prácticamente no salías. Pero los estudiantes ya estaban rompiendo ese modelo por su cuenta. Vimos que las prácticas de diseño se estaban expandiendo enormemente, igual que había pasado antes en la música. Antes ibas al conservatorio para ser músico de orquesta, pero ahora tienes que hacer de todo. En la disciplina ocurre lo mismo: los campos de acción son cada vez más amplios. Por eso trabajamos en un nuevo modelo mucho más flexible, que facilitase a los estudiantes originar su propio currículo. Eso implicaba una redefinición profunda de cómo se aprende, cómo se acompaña y cómo se piensa el futuro profesional.

ROOM Diseño. – ¿Como se prepara desde el diseño a los estudiantes para comprender y relacionarse críticamente con los sistemas técnicos, políticos y sociales que estructuran la vida cotidiana?
Raf de Keninck. – Una de las cosas más importantes es enseñar a aprender sobre cómo funciona el aprendizaje a lo largo de toda la vida. No solo adquirir habilidades concretas, sino una actitud de investigación constante. En nuestro modelo, los estudiantes tienen que pensar desde muy pronto quiénes son, qué quieren, qué pueden hacer y qué les pide el mundo. Construyen planes a varios años. Recuerdo una mañana en el ascensor, escuchando a dos estudiantes hablar de su plan multianual y pensé: está funcionando. Esa capacidad de reflexión crítica se trabaja tanto en los estudios como en el programa de coaching, en las reflexiones, en la labor uno a uno.
Pensar la escuela como sistema
ROOM Diseño. – ¿Cómo se consigue un equilibrio entre la cultura de experimentación de la DAE, la necesidad de rigor académico y el cuidado institucional?
Raf de Keninck. – El equilibrio viene de la estructura. Creamos tres líneas: fundamentos, estudios y reflexiones. Los fundamentos establecen una base común; los estudios permiten la experimentación; mientras que las reflexiones aseguran el acompañamiento. El cuidado institucional también pasa por dar vida a un ecosistema educativo en el que las distintas partes estén en diálogo constante. Los fundamentos se relacionan con los estudios, los estudios con la reflexión y así se mantiene un rigor sin perder la libertad.

ROOM Diseño. –¿Qué cualidades o formas de investigación considera esenciales para los diseñadores de la próxima década?
Raf de Keninck. – La capacidad de trazar un camino propio, de conectar disciplinas, de entender contextos… No se trata solo de hacer objetos, sino de entender sistemas, relaciones, impactos. También es clave la capacidad de pensar a largo plazo, de asumir que el diseño no es un resultado inmediato, sino un proceso continuo que se transforma.
ROOM Diseño. – ¿Cómo ve la relación entre investigación, la práctica de taller y el compromiso público dentro de la DAE?
Raf de Keninck. – La relación está cada vez más integrada. El estudiante puede empezar en un estudio muy material, como Thinking Hands, luego pasar a un enfoque más investigativo o contextual y, después, integrar todo en sistemas más amplios. Los grupos no están divididos estrictamente por años, lo que da lugar a mucho aprendizaje entre pares; y el compromiso público aparece tanto en los proyectos como en el modo en que los estudiantes piensan su futuro después de graduarse.

ROOM Diseño. – En los últimos años, los degree shows han sido elogiados por su ambición conceptual, pero algunos críticos sostienen que los resultados se están volviendo demasiado abstractos. ¿Cómo responde a esa tensión?
Raf de Keninck. – El diseño, igual que la música, ha ampliado enormemente su campo. Antes estaba mucho más definido, ahora trabaja con sistemas, con contextos, con abstracciones. No considero que sea un problema que el diseño se acerque a la filosofía siempre que mantenga una conexión con el mundo. La abstracción forma parte del pensamiento, pero debe estar acompañada de reflexión, de posicionamiento y de una conciencia clara de hacia dónde se quiere ir. Lo importante es que los estudiantes tengan el tiempo y el acompañamiento necesarios para desarrollar ese pensamiento. Por eso ampliamos el tiempo de graduación y trabajamos con planes a largo plazo.


El futuro como construcción colectiva
ROOM Diseño. – ¿Cómo imagina que evolucionará la presencia de la DAE en la ciudad de Eindhoven —en lo social, lo intelectual y lo espacial— especialmente en el contexto de un nuevo campus?
Raf de Keninck. – El nuevo edificio, previsto para 2028, no es interesante por sí mismo. Lo importante es el momento que concentra. Es una especie de catarsis en la que confluyen muchas líneas: el desarrollo de la educación, nuevas formas de enseñanza, una línea privada de aprendizaje permanente, conexiones con la industria y especialmente con el sector tecnológico. Eindhoven tiene un ecosistema tecnológico muy potente, con empresas como ASML. La academia debe estar conectada con ese entorno, no de forma instrumental, sino como parte de un diálogo más amplio.
ROOM Diseño. – La salud mental de los jóvenes parece haberse deteriorado en las últimas generaciones. ¿Qué condiciones culturales internas considera necesarias para una comunidad académica saludable y equitativa?
Raf de Keninck. – El cuidado de la comunidad es central. Estamos pasando hacia un modelo con más colaboraciones y más conexiones regionales e internacionales. Eso implica que la comunidad cambia y evoluciona. Es importante tener una organización que sostenga esos cambios y un lenguaje —también desde el diseño— que permita que las personas se reconozcan dentro de ese ambiente.

ROOM Diseño. – Si tuviera que formular un principio rector para su etapa en la DAE, ¿cuál sería?
Raf de Keninck. – Desarrollar una base sólida para los próximos veinte años. No se trata solo de los ocho años de una dirección, sino de asegurar que la academia tenga una estructura fuerte, flexible y preparada para el futuro. Todo lo que estamos haciendo —la renovación educativa, el nuevo campus, las nuevas líneas de aprendizaje, la investigación, la colaboración con otras instituciones— apunta a eso.
La IA como cuestión cultural
ROOM Diseño. – Recientemente, Ramón Amaro, investigador y especialista en cultura digital, se ha incorporado como nuevo director creativo. En su opinión, ¿qué puede revelar el diseño sobre la inteligencia artificial que otras disciplinas suelen pasar por alto?
Raf de Keninck. – La incorporación de Ramon Amaro no tiene que ver únicamente con la inteligencia artificial como campo técnico. Para mí es mucho más amplio. Tiene que ver con el cuidado, con cómo se construye y se sostiene una comunidad. El diseño tiene un lenguaje propio para eso. La IA suele abordarse desde la eficiencia y la optimización. El diseño puede aportar una mirada más humana y más situada, que tenga en cuenta cómo estas tecnologías afectan a nuestro modo de vida, nuestras relaciones y nuestra cultura.

ROOM Diseño. – La llegada de la IA no supone solo una nueva herramienta, si no un acontecimiento filosófico. ¿Qué supone esto en el sector educativo?
Raf de Keninck. – Creo que es importante que los estudiantes no se acerquen a estas tecnologías únicamente desde el uso instrumental. Por eso estamos abriendo estudios más vinculados a lo digital, conectados con nuestras cátedras de espacios inmersivos y redes de diseño transdisciplinar. La IA forma parte de un contexto más amplio de transformación social. Los estudiantes tienen que poder reflexionar sobre ello, entenderlo como algo que redefine la manera en que pensamos, trabajamos y nos relacionamos.
ROOM Diseño. – ¿Qué tipo de alfabetización tecnológica cree que fortalecerá —en lugar de limitar— la capacidad crítica y la autonomía de los estudiantes?
Raf de Keninck. – Una alfabetización que no sea cerrada ni prescriptiva; que permita entender los sistemas, pero también cuestionarlos. Por eso es importante que la tecnología esté integrada en un ecosistema educativo más amplio, conectado con investigación, con industria y con reflexión crítica. No se trata de formar técnicos, sino diseñadores capaces de situarse frente a la tecnología con criterio propio.
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