El proyecto nace de un diálogo constante y cercano entre Ana y Oscar, el constructor Iñaki y nuestro estudio, un intercambio continuo que acompañó todas las etapas del proceso. A partir de esta colaboración fluida se fue definiendo una vivienda pensada desde la escucha y la experimentación conjunta, dando lugar a un hogar abierto a la luz y al paisaje. El resultado es un espacio donde interior y exterior se entrelazan de manera natural, construyendo una atmósfera que remite de forma clara al carácter mediterráneo propio de Barcelona, tanto por su relación con el clima como por su manera de habitar.

Ubicado en la última planta de un edificio situado en el punto donde la trama urbana comienza su ascenso hacia la avenida Tibidabo, el piso goza de una posición singular dentro de la ciudad. Esta condición elevada y estratégica permite disfrutar de una vista poco común de Barcelona, que se despliega en un amplio recorrido visual desde la sierra de Collserola hasta la ciudad y el mar, convirtiendo el paisaje en un elemento fundamental del proyecto.

Con una superficie de 190 m² interiores y casi 100 m² de terrazas situadas en ambos extremos de la vivienda, el piso ofrecía múltiples posibilidades de organización. Sin embargo, al tratarse de una vivienda pensada para dos personas, la necesidad de compartimentación y privacidad perdió protagonismo. Esto permitió explorar una distribución más abierta y flexible, centrada en los espacios compartidos y en la continuidad espacial entre las distintas áreas de la casa.

La planta se organiza a lo largo de un eje norte–sur, estableciendo una clara lógica funcional. Los dormitorios y baños se disponen en el lado este, mientras que la cocina, el comedor y la sala de estar se abren hacia el oeste, en directa relación con la gran terraza y las vistas. El dormitorio principal se concibe como una unidad mínima y flexible, definida por paneles correderos de madera en ambos extremos. Estos permiten conectar el espacio tanto con la zona de estar como con el baño, diluyendo los límites tradicionales entre usos. El baño y el vestidor se plantean como un único espacio abierto que puede integrarse plenamente con el dormitorio —y también con la sala de estar— mediante un sistema de paneles móviles.

Gracias a un clima que permite disfrutar del exterior durante la mayor parte del año, los espacios interiores principales se prolongan y se expanden hacia la terraza. La cocina y la sala de estar se relacionan a través de este espacio central abierto mediante grandes aperturas de suelo a techo, reforzando la sensación de continuidad. Para subrayar esta relación, los materiales se repiten en el interior y el exterior: materiales cálidos, táctiles y coherentes que generan una atmósfera suave, homogénea y unificada.

En el exterior, una pérgola que sostiene placas solares proporciona sombra a una cocina al aire libre y a una gran mesa integrada, acabada en baldosa verde local. En este mismo espacio se construyó una pequeña alberca, completando así una forma de vida al aire libre que define y caracteriza a la vivienda en su conjunto.

- Estudio
- MH.AP Studio



