El proyecto de Lucas Fernandes Arquitetos preserva elementos existentes y crea ambientes integrados con paneles de madera y mobiliario de diseño brasileño
SÃO JOSÉ DO RIO PRETO (Brasil) – La Casa Ale, una vivienda de 250 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, acaba de ser reformada por el estudio Lucas Fernandes Arquitetos. El proyecto ha priorizado la preservación de elementos estructurales y del suelo original, reorganizando los espacios mediante soluciones de carpintería a medida y una cuidada selección de materiales.
El suelo existente —una composición en franjas de mármol crema marfil y negro absoluto— se ha convertido en el protagonista del proyecto e inspiró toda la paleta cromática de la vivienda. Para integrar este elemento al nuevo concepto, el equipo creó una alfombra orgánica negra que se extiende de forma fluida sobre el suelo listado, delimitando las zonas de estar y comedor sin interrumpir la continuidad visual entre los ambientes.
La estrategia de diseño trabajó con contrastes equilibrados entre claro y oscuro, cálido y frío. Paneles de lámina de roble oscurecido recorren todas las estancias, funcionando como elemento unificador. Esta solución arquitectónica resuelve cuestiones prácticas —como puertas invisibles y sectorización de ambientes— y ofrece un telón de fondo para la colección de diseño del propietario, un joven empresario apasionado por la arquitectura.

Filosofía del proyecto
La reforma nació de la necesidad de crear un ambiente que tradujese la pasión del morador por la arquitectura y el diseño contemporáneo. El resultado es una vivienda que funciona tanto para momentos íntimos del día a día como para encuentros sociales, reflejando el estilo de vida dinámico de su propietario.
La transición cromática sigue una lógica espacial definida. Tonos neutros predominan en el salón de estar y evolucionan gradualmente hacia toques de color en la terraza, donde elementos verdes del paisajismo completan la composición y crean una atmósfera distendida. Esta progresión cromática guía al visitante a través de los distintos ambientes, creando una narrativa visual que recorre toda la vivienda.

Materialidad e identidad
Los paneles de roble oscurecido no solo cumplen una función estética, sino que responden a necesidades funcionales concretas. Ocultan puertas, armarios empotrados y elementos técnicos, manteniendo la limpieza visual de los espacios. Al mismo tiempo, su tonalidad oscura contrasta con los mármoles claros del suelo, acentuando el juego de contrastes que caracteriza el proyecto.
El mármol crema marfil, piedra natural de origen español ampliamente utilizada en proyectos de alta gama, aporta calidez y luminosidad a los espacios. Su combinación con el negro absoluto —granito de tonalidad profunda— crea un ritmo visual que dinamiza los pavimentos de la vivienda.


Zona social integrada
El corazón del proyecto integra estar y comedor mediante la alfombra orgánica negra, que crea zonas de convivencia distintas pero visualmente conectadas. Esta pieza textil de formas sinuosas dialoga con las líneas rectas del suelo de mármol, suavizando la geometría rigurosa de las franjas.
La terraza representa la culminación de la propuesta cromática, combinando madera, vegetación y acentos de color. Este espacio exterior techado funciona como extensión del salón y se configura como zona privilegiada para el ocio y el entretenimiento. El mobiliario de exterior dialoga con las piezas de diseño del interior, manteniendo la coherencia estética del conjunto.

La suite principal equilibra elementos decorativos vibrantes con la serenidad de la madera, configurando un refugio personal. En este espacio privado, los paneles de roble crean un ambiente acogedor que invita al descanso, mientras que toques de color aportan personalidad sin romper la armonía general.
Diseño brasileño de autor
El proyecto incorpora piezas icónicas del diseño brasileño, incluyendo trabajos de Jean Gillon, Jorge Zalszupin y Zanine Caldas. Estos diseñadores, activos durante las décadas de 1950 a 1970, son considerados maestros del diseño moderno brasileño y sus piezas son altamente cotizadas en el mercado internacional del coleccionismo.
Una obra del artista plástico Marcelo Gandhi ancla la estantería del salón de estar, evidenciando el diálogo entre arquitectura y arte contemporáneo. Esta pieza funciona como punto focal del ambiente, atrayendo la mirada y generando conversación.
La curación del mobiliario y las obras de arte no fue casual. Cada pieza fue seleccionada por su capacidad de dialogar con el espacio arquitectónico y con las demás piezas, creando un conjunto armonioso que trasciende la mera decoración para convertirse en una colección coherente de diseño.

Desafíos técnicos
Según el estudio, el principal desafío de la reforma consistió en integrar armoniosamente el suelo listado existente al nuevo concepto. «Buscamos desarrollar una atmósfera joven y acogedora, donde cada elemento contribuye a una experiencia espacial única», afirma el arquitecto responsable.
La solución vino a través de la alfombra orgánica, que abraza el suelo original transformándolo en elemento de destaque controlado. Esta intervención textil permite que el mármol siga siendo protagonista sin dominar visualmente todos los ambientes, creando un equilibrio sutil entre preservación e innovación.
El resultado final es una vivienda que funciona en múltiples niveles: como hogar cotidiano, como espacio de entretenimiento y como galería privada de diseño brasileño. La reforma demuestra que es posible intervenir en espacios existentes con respeto por lo preexistente, creando ambientes contemporáneos sin borrar la memoria del lugar.
La Casa Ale está ubicada en un terreno de 376 metros cuadrados en São José do Rio Preto, ciudad del interior del estado de São Paulo. Las fotografías del proyecto son de Carolina Mossin.
- Estudio
- Lucas Fernandes Arquitetos



