El Jardín Aljambra es un proyecto paisajístico que nace de la voluntad de crear un espacio evocador, sensorial y simbólicamente conectado con la tradición mediterránea. Diseñado por el estudio Anvana Architect y ubicado en la costa de Altea, Alicante, este jardín combina la geometría clásica, la arquitectura ornamental y una vegetación cuidadosamente seleccionada para ofrecer una experiencia inmersiva, estética y emocional.
Geometría sagrada y estructura simétrica
El diseño del jardín parte de una idea estructural muy clara: una geometría axial perfectamente organizada, que guía al visitante a través de ejes visuales y recorridos bien definidos. El pavimento, compuesto por baldosas de terracota con incrustaciones cerámicas en azul verdoso, marca las direcciones principales y genera patrones que remiten a la estética islámica tradicional.
Cada intersección, cada bifurcación ha sido diseñada para producir una sensación de equilibrio y armonía. El objetivo no es solo funcional, sino también simbólico: evocar un lugar de orden, belleza y recogimiento espiritual.
Elementos arquitectónicos que definen el carácter
Uno de los elementos más destacados del jardín es la gran pérgola central, sustentada por columnas de piedra de inspiración clásica. Su techo de madera tallada reproduce motivos geométricos árabes y proyecta sombras que se mueven con el sol, enriqueciendo la experiencia visual. Este espacio actúa como un salón exterior, ideal tanto para la contemplación individual como para celebraciones colectivas.
Además de la pérgola, el jardín cuenta con arcos ornamentales que enmarcan vistas y refuerzan la simetría general. Estos arcos no solo aportan monumentalidad, sino también profundidad visual y ritmo al conjunto.
Fuentes ornamentales: agua y serenidad
El agua es un elemento clave en la narrativa de este espacio. Las fuentes de cerámica decorada están inspiradas en los patios de la Alhambra y los riads del norte de África. El sonido del agua que fluye de manera continua aporta frescor, serenidad y una conexión con lo ancestral. Las fuentes están situadas estratégicamente para marcar puntos de pausa en el recorrido, funcionando como nodos de contemplación.
Vegetación mediterránea con identidad
La selección vegetal se basa en especies autóctonas como lavanda, romero, cipreses y gramíneas ornamentales, combinadas con elementos de fuerte carga visual como buganvillas trepadoras y grandes macetas de terracota con plantas floridas. Esta paleta botánica no solo es resiliente al clima mediterráneo, sino que refuerza la identidad del lugar.
Los setos recortados delimitan los espacios y proporcionan una base verde que realza la arquitectura. Cada planta ha sido seleccionada no solo por su estética, sino por su aroma, textura y comportamiento estacional.
Escenografía nocturna: luz y emoción
Cuando cae la noche, la iluminación transforma el jardín. Faroles de forja, luces empotradas en el suelo y lámparas suspendidas crean un efecto teatral y emocional. La luz realza la textura de las superficies, el volumen de las plantas y la belleza de los arcos, convirtiendo el jardín en un escenario mágico donde todo parece posible.
Una experiencia paisajística atemporal
El Jardín Aljambra es mucho más que un espacio exterior decorativo. Es un homenaje a la tradición, una declaración de intenciones y una manifestación de la arquitectura emocional. Con este proyecto, Anvana Architect demuestra su capacidad para crear lugares que trascienden lo funcional y se convierten en símbolos de identidad, belleza y paz interior.
- Estudio
- Anvana Architects