La reforma integral de esta vivienda de los años 50, situada en el barrio de La Petxina (Valencia), parte de un reto tan sensible como ambicioso: actualizar un espacio cargado de historia para adaptarlo a la vida contemporánea de una pareja creativa. Studio Lucus concibe el proyecto como un ejercicio de equilibrio entre pasado y presente, donde la curva, la luz y la materialidad se convierten en herramientas de diseño para generar bienestar emocional.
Recuperar la esencia, reinterpretar el espacio
El proyecto parte de una vivienda con la zona de día excesivamente compartimentada, techos altos y molduras originales, cuya memoria no se elimina sino que se reinterpreta como eje conceptual. Se recuperan elementos como las molduras y, especialmente, las paredes curvas, que pasan de ser un rasgo formal a convertirse en una estrategia arquitectónica que organiza la circulación y aporta continuidad espacial. La intervención unifica comedor, cocina y salón en un único espacio fluido y luminoso, potenciando la entrada de luz natural y la conexión visual entre estancias, para dar lugar a un hogar orgánico donde las transiciones se producen de manera suave y natural.

Materialidad cálida y diseño a medida
La materialidad se convierte en uno de los pilares del proyecto, con la madera natural de roble tintado presente en la habitación principal y en la cocina, aportando calidez y continuidad visual. La cocina, diseñada a medida, refleja una especial atención al detalle y a la calidad en cada encuentro. El mobiliario del salón y comedor se elige por su carácter atemporal y su capacidad para integrarse con naturalidad en la estética global, mientras que la iluminación del comedor, de formas orgánicas y presencia escultórica, combina funcionalidad y expresión para reforzar una atmósfera acogedora.


Luz, color y biofilia como experiencia.
La iluminación, principalmente indirecta, crea un ambiente cálido y habitable durante todo el día. Los tonos neutros permiten que la arquitectura respire, mientras que los acentos de color aportan identidad.
Uno de los gestos más potentes es la ducha revestida completamente en microcemento verde –paredes y techo– formando un cubo inmersivo que evoca la naturaleza. Un momento de pausa, calma y conexión sensorial: pura biofilia doméstica.


Vivir y trabajar en armonía.
La vivienda responde a una necesidad cada vez más común: integrar vida doméstica y espacio de trabajo sin perder confort ni identidad. Se incorpora un pequeño despacho dentro de la vivienda para integrar una zona de trabajo, manteniendo su propia atmósfera y nivel de privacidad, sin estar conectado directamente con la zona de día.
En la zona de noche, el color azul envuelve paredes y mobiliario a medida, generando calma y recogimiento.


Un hogar que respira pasado, diseño y bienestar
La intervención consigue que el diseño no sea solo una cuestión estética, sino una herramienta para mejorar la vida cotidiana. La vivienda mantiene su historia, pero ofrece nuevas formas de habitar más abiertas, flexibles y emocionales.
Studio Lucus firma un hogar donde la curva acompaña los recorridos, los materiales abrazan los sentidos y cada decisión está pensada para generar confort, calma y creatividad.

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